Actriz que murió atropellada pagaba el alquiler más bajo en todo NYC

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Hasta marzo, cuando la actriz Patricia O’Grady fue atropellada fatalmente por un automóvil a pocos metros de su casa, pagaba $28.43 dólares al mes por el alquiler de su apartamento en Greenwich Village.

O’Grady, de 84 años, era inquilina de Adam Pomerantz, quien compró el edificio en 2002, donde también tiene su negocio, Murray’s Bagels. Tras su muerte, el apartamento será renovado y su precio mensual puede cotizarse sobre los $5 mil dólares.

El bajo precio que pagaba O’Grady era legítimo y de hecho la última vez sólo tuvo un incremento de menos de dós dólares ($1.98). A pesar de que el dueño trabaja en el mismo edificio, la actriz retirada le enviaba el cheque puntualmente por correo, dijo Pomerantz al diario New York Post.

El viejo apartamento -quizá el alquiler más bajo en toda la ciudad- se ubicaba en el último piso de un edificio sin ascensor (500 6th Ave). Tampoco tenía ducha, calefacción ni agua caliente. Pero sí dos chimeneas que funcionaban.

O’Grady vivió allí por 63 años y se oponía a cualquier reforma. Según Pomerantz, le peleaba hasta cuando tocaba hacer reparaciones legales, como sellar agujeros.

Una vez que Pomerantz intentó instalar calefacción, ella le suplicó: “Lo que estás haciendo es torturarme. Por favor, deje el departamento tal como está. Estoy en paz”, recuerda él.

Tras llegar a Nueva York en 1955 graduada de la Universidad de California, O’Grady se mudó allí con tres compañeras de apartamento, todas aspirantes a actrices. El grupo logró un alquiler barato de $16 dólares a cambio de ayudar en la limpieza del edificio.

En ese momento el apartamento no tenía ni siquiera fregadero. O’Grady lo instaló y fue la única que se quedó viviendo allí, mientras sus compañeras cambiaban constantemente. Una de ellas fue su hermana Roberta en la década de los sesenta, cuando era estudiante en NYU. Hoy reside en su ciudad natal, Oakland, California.

Enferma de osteoporosis, O’Grady iba al YMCA de 14th Street para nadar, ducharse y leer el periódico todos los días. Como el alquiler estaba a su nombre, las leyes de la ciudad a la larga le permitieron disfrutar el bajo precio hasta el final de su vida.

@eldiariony

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